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Ciudades

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La capital de la República Portuguesa, Lisboa, se sitúa en la desembocadura del río Tajo, que la divide en dos mitades. Ambas orillas están unidas por dos magníficos puentes: el 25 de Abril, en la zona sur, y el Vasco de Gama, en la zona norte. Es una ciudad popular y a la vez cosmopolita que presenta una abundante mezcla de estilos arquitectónicos, paisajes y ambientes que denota su rica historia.

Así, cabe destacar de la arquitectura medieval en Lisboa el Castillo de San Jorge, en la colina más alta del centro de la ciudad, la Catedral de Lisboa, el Convento do Carmo.o los barrios de Baixa y Alfama, con algunos de los lugares más antiguos de la ciudad, mostrando una anarquía de estrechas calles empedradas, plazas y callejuelas con mercados y artesanos, edificios pintorescos y castillos que sobrevivieron al terremoto de Lisboa. El barrio de Alfama está ubicado en una de las siete colinas en las que se sitúa Lisboa. Sus casas bajas y estrechas y calles empinadas hacen que sea uno de los barrios más auténtico de toda la ciudad. Baixa es el corazón de Lisboa y está situado sobre las ruinas de la antigua ciudad que destruyó el terremoto de 1755. Es la zona más visitada y turística de la capital.

En La Plaza del Comercio se asentó el Palacio Real de Lisboa durante más de doscientos años. El Marqués de Pombal (primer ministro de José I y representante del despotismo ilustrado en Portugal en el siglo XVIII) ideó la actual plaza en la profunda reforma urbanística que realizó tras el Terremoto de Lisboa. En el centro de la plaza se encuentra la estatua ecuestre del rey José I. En 1974 fue escenario de la Revolución de los Claveles.

Los característicos tranvías y funiculares de Lisboa, que recorren las colinas de la ciudad, son uno de los transportes públicos más utilizados y probablemente una de las mejores formas de moverse por estas zonas, como el Barrió Alto, un barrio tradicional revitalizado por jóvenes creadores y artistas alternativos. El famoso Elevador de Santa Justa, de estilo neogótico, une los barrios de la Baixa Pombalina y el Chiado. Este ascensor vertical ofrece unas espléndidas vistas panorámicas de la ciudad desde su terraza y fue diseñado por el ingeniero Raoul Mesnier, que se cree fue discípulo de Eiffel.

Uno de los monumentos más célebres de Lisboa es sin duda el Monasterio de los Jerónimos, clasificado por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad, cuya construcción culminó hacia finales de siglo XVI, después de casi un siglo. Resistió el gran terremoto de 1755 y sigue siendo el ejemplo más claro de la arquitectura manuelina en Lisboa. Junto al monumento de los Descubridores se encuentra la famosa Torre de Belém. Es un monumento de estilo manuelino, en origen una construcción militar que vigilaba la entrada del Tajo y donde se recaudaban los impuestos para poder entrar en la ciudad. Hoy es también Patrimonio de la Humanidad.

Al norte de Lisboa se encuentra el Monasterio de Batalha, que conmemora la victoria de los portugueses en la Batalla de Aljubarrota frente a los castellanos, y es una de las obras maestras del arte gótico y manuelino. Son especialmente singulares las llamadas Capelas Imperfeitas o capillas imperfectas, una estancia octogonal con siete capillas inacabadas abiertas a cielo raso. Este proyecto se abandonó a favor del Monasterio de los Jerónimos. Desde 1983 es Patrimonio de la Humanidad.

Sintra se extiende al noroeste de Lisboa, y durante mucho tiempo fue el lugar de veraneo preferido de la realeza portuguesa y de la nobleza inglesa. Goza de bellos jardines y varios palacios, entre los que destaca el Palácio Nacional da Pena, una interesante y a veces abigarrada mezcla de arquitectura manuelina y gótica, creado por Fernando II, el rey artista, y el Palácio Nacional de Sintra, con rasgos de arquitectura medieval, gótica, manuelina, renacentista y romántica, y está considerado un ejemplo de Arquitectura orgánica. El conjunto de la villa fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1995.

Estoril se encuentra en la costa atlántica, a unos 25 Km de Lisboa. Se convirtió en lugar de exilio para reyes y aristócratas durante el siglo XX, como fue el caso de Don Juan de Borbón y de su familia, entre otros monarcas europeos. También fue gran centro de espionaje y de diplomacia secreta durante la II Guerra Mundial, lo que le confirió un ambiente cosmopolita y sofisticado que se mantiene hasta hoy. Es famosa por su casino, el más grande de Europa.


A unos 50 Km al norte de Lisboa se encuentra el Monasterio-Convento de Mafra. El Palacio Nacional de Mafra es un imponente monumento de estilo barroco tardío, el mayor edificio portugués, construido en el siglo XVIII por orden del rey Don João V en cumplimiento de su promesa de erigir un monasterio en Mafra, inicialmente modesto, si la reina Doña Maria de Austria le daba descendencia. Con el nacimiento de la princesa María Bárbara se inició su construcción en 1717. Gracias a las riquezas provenientes de Brasil, el rey decidió finalmente construir este grandioso monumento, que incluye una basílica y un palacio real. Destaca la inmensa biblioteca con un fondo de 40.000 libros, algunos de ellos piezas muy raras, como los 22 incunables extranjeros y 41 cartas geográficas.

El Santuario de Fátima, en Cova da Iria (a unos 120 Km al norte de Lisboa), es uno de los santuarios católicos marianos más importantes del mundo, al que acuden en peregrinación millones de creyentes y visitantes cada año.

El Santuario, construido tras las apariciones de la Virgen el 13 de mayo de 1917 a "los tres pastorcitos", Lúcia de Jesús y sus primos Francisco Marto y Jacinta Marto, El lugar era una propiedad rural llamada Cova da Iria (Cueva de Iria) y pertenecía a los padres de Lúcia, que la donaron al santuario. Fue aquí donde tuvo lugar la primera aparición.

El estilo arquitectónico y decorativo es muy sencillo pero de dimensiones monumentales. El Santuario incluye la Basílica de Nuestra Señora del Rosario, el Recinto de las Oraciones, la Capilla de las Apariciones, la Casa de Retiro de La Virgen de los Dolores, la Casa de Retiro de La Virgen del Carmen, Plaza Pío XII y el Centro Pastoral Pablo VI.

En la zona Noreste de Portugal se encuentra el Domus Municipalis de Bragança, que es un edificio singular y enigmático de arquitectura románica civil, único en la Península Ibérica, construido en el siglo XII. El "Domus" tiene la forma de un pentágono irregular y está constituido por dos espacios diferenciados; la "cisterna" o "sala de agua", denominaciones que indican la utilidad de la construcción, para la recogida de las aguas pluviales y un espacio superior la "casa de Cámara", constituido por un salón rodeado de ventanas cuyo pavimento de piedra es la parte superior de la boveda que cubre la cisterna. El nombre de Domus municipalis -que en latín significa Casa municipal- se debe a que fue usada como Cámara Municipal de Braganza, pero resulta incierta su función original. Se cree que podría haber sido una cisterna con el fin de almacenar agua, en especial para casos de guerra. Sin embargo, otros autores tienen dudas de si sería esa su función.

Oporto, Porto en portugués, es la segunda ciudad más importante de Portugal y el núcleo urbano más grande de todo el Noroeste de la Península Ibérica, con dos millones de habitantes en su área metropolitana. Situada en la desembocadura del río Duero, es una de las ciudades más antiguas de Europa – no en vano el nombre de Portugal proviene de esta zona, junto con la ciudad colindante de Vila Nova de Gaia. Tanto el país como el vino de Oporto deben sus nombres a la ciudad de Oporto. Es un potente centro comercial de atmósfera industrial. Estamos, en definitiva, en el área que fue cuna de la nación portuguesa.

El desarrollo económico de Oporto estuvo siempre íntimamente ligado a Vila Nova de Gaia, en el margen izquierdo del río Duero, que fue parte integrante de sus términos hasta 1834, y en donde se establecieron las cavas para el envejecimiento de los vinos finos del Alto Douro. Es ahí donde se encuentran las famosas bodegas de vinos.

El centro histórico de Oporto ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Algunos de sus monumentos más importantes son el Palacio de la Bolsa, la catedral, la Torre de los Clérigos, realizada por Nicolau Nasoni, la Casa de la Música, el Palacio de Cristal, el Ayuntamiento o la Fundación Serralves, dedicada al arte contemporáneo. Otro emblema cultural de la ciudad es la Livraria Lello & Irmão, descrita a menudo como “la librería más bonita del mundo”, con su fachada modernista y neogótica, su sorprendente escalera doble de madera y sus vidrieras en el techo.

La ciudad de Oporto también es conocida por la innovación y belleza de sus imponentes puentes, de diferentes épocas y estilos arquitectónicos. Cabe destacar el Ponte Luís I, que une Vilanova de Gaia y Oporto y es obra del ingeniero Teófilo Seyrig, un discípulo de Eiffel. La imagen de este magnífico puente está indefectiblemente unida a la de la ciudad de Oporto.

Se dice que Oporto, “la capital del norte”, tiene un cierto aire británico, desde que se asentaron aquí los comerciantes de vino ingleses. Hay un dicho local que afirma que “Coimbra canta, Braga reza, Lisboa se divierte y Oporto trabaja”.

La ciudad de Guimarães rebosa histórica y que ha sabido preservar su patrimonio y sus espacios públicos. Guimarães tiene un especial valor simbólico ya que fue allí donde Don Alfonso Henriques, el que sería el primer rey de Portugal, venció el 24 de junio de 1128, en la batalla de San Mamede, a las huestes de Doña Teresa, su madre. Es, pues, la cuna del reino de Portugal.

Es digno de visitar la llamada Colina Sagrada, donde se sitúa el castillo de Guimarães y la pequeña iglesia románica de San Miguel. Según la tradición, fue en este templo donde Don Alfonso Henriques recibió su bautismo en la pila bautismal, que todavía se puede ver en su interior. A los pies de la colina se puede encontrar una imponente estatua del primer rey portugués, obra del escultor Soares dos Reis (1834).

Desde 2001 el centro histórico de la ciudad de Guimarães está reconocido por la UNESCO como Patrimonio Mundial, gracias a la excelente conservación de sus edificios, lo que permite disfrutar de la evolución arquitectónica tradicional de la ciudad desde la Edad Media hasta el siglo XIX.

En el centro de Portugal se encuentra la ciudad de Coimbra, famosa sin duda por ser la cuna de la primera Universidad de Portugal y una de las más antiguas de Europa, pero su rica historia va más allá. Fue la ciudad más importante al Sur del Duero, y lugar de nacimiento del primer rey de Portugal, Don Alfonso Henriques. Bajo su mandato fue integrada en territorio portugués en el 1131. De esta época son también algunos de los monumentos más importantes de la ciudad: la Sé Velha (Catedral Vieja) y las iglesias de São Tiago, São Salvador y Santa Cruz.

Capital del reino durante la Edad Media, durante el Renacimiento Don João III decidió trasladar definitivamente la Universidad a la ciudad, instalada sobre la vieja residencia real. Así, con un espléndido artesonado cubierto con los retratos de los reyes, el Salón de Actos o Sala Dos Capelos era el lugar donde antiguamente se entregaban los birretes o capelos a los recién licenciados.

En el siglo XVII los jesuitas llegaron a la ciudad y construyeron la Sé Nova (Catedral Nueva). En el siglo XVIII el rey João V enriqueció algunos de los monumentos de Coimbra, incluyendo la Universidad. Desde el siglo XIX los estudiantes han sido quienes han recuperado y transformado en la ciudad universitaria por excelencia de Portugal, que con sus callejuelas, escaleras, patios y arcos medievales gira sin duda en torno a la vida estudiantil.

Coimbra fue el escenario de la leyenda medieval de Don Pedro (Pedro I de Borgoña, octavo rey de Portugal) y Doña Inés, cuyo amor prohibido llevó a la ejecución de la dama por orden del rey Don Alfonso IV, que vio en este romance el peligro de una subyugación a Castilla. Don Pedro se vengó de los asesinos de Inés, y construyó las inmensas tumbas del Monasterio de Alcobaça (hermoso monumento cisterciense del siglo XII, de estilo gótico, donde reposan varios miembros de la realeza portuguesa), donde ambos están enterrados. Fuente de inspiración para poetas y escritores, incluyendo al gran Camões, su historia sigue formando parte del patrimonio de la ciudad.

A pocos kilómetros al norte de Coimbra se encuentra la ciudad de Aveiro, llamada la “Venecia de Portugal”. La Ría de Aveiro corre paralela al océano y se compone de cuatro grandes canales ramificados que rodean una serie de islas e islotes. Estos canales están unidos por puentes, lo que explica el sobrenombre de este bello enclave del litoral portugués.

El Barrio de "Beira Mar", donde se conservan las tradicionales casas, callejuelas y los almacenes de sal de la Ría, alberga la esencia de la historia de la ciudad. El comercio marítimo, la pesca y la actividad salinera han constituido la base económica de Aveiro y la convirtieron en una ciudad floreciente y de gran riqueza arquitectónica. Destacan las fachadas modernistas de sus mansiones señoriales, construidas por la burguesía local y los emigrantes enriquecidos que volvían de Brasil. Se puede dar un paseo en barco por los canales y contemplar los Mouliceiros, sus embarcaciones típicas desde hace siglos.

La ciudad amurallada de Évora está situada en la región del Alentejo y su centro histórico es Patrimonio de la Humanidad, según la UNESCO. Cuenta con muchos monumentos y puntos de interés, como el antiguo Palacio del Arzobispo, convertido en museo regional; la catedral, ubicada en la Praça do Giraldo y construida en 1186, originalmente de estilo románico, pero reconstruida con estilo gótico en el siglo XV; o La Igreja de São Francisco, que alberga la macabra Capilla de los Ossos, recubierta con las calaveras y huesos de miles de personas. La ciudad también tiene restos arquitectónicos de la época romana. Así, su acueducto del siglo XVI está construido sobre el antiguo romano, y el emblemático Templo Romano, que mantiene intactas muchas de sus columnas, domina la ciudad.


El Algarve, al sur de Portugal, es probablemente uno de los destinos turísticos más conocidos de Portugal. El clima y la temperatura contribuyen al gran éxito turístico de esta región, tanto para el mercado nacional como el extranjero, en especial de británicos, alemanes y escandinavos. Uno de sus mayores atractivos es la calidad de sus playas y aguas, desde las zonas más agrestes del oeste hasta la fina arena de sus playas en el este, además de la belleza de sus parajes naturales.

Lagos, situado en la costa sur del Algarve, es uno de los complejos turísticos más populares del país. Tiene una larga historia vinculada al mar y ofrece soberbias playas; entre ellas, Meia Praia, una enorme franja de arena hacia el este, y Praia do Pinhão, situada más al sur, en una zona más aislada. Entre otras actividades, se pueden realizar excursiones en barco desde el pueblo de Lagos hacia el oeste, entre acantilados y calas, rodeadas por grutas, arcos naturales, peñascos y aguas transparentes.

El Archipiélago de Madeira es de origen volcánico y se encuentra a unos 900 Km de la costa portuguesa y 500 Km del noroeste de la costa africana. Está formado por las Islas de Madeira y Porto Santo y por las islas deshabitadas de Desertas y Selvagens (Áreas de Reserva Natural). La isla de Madeira, con su clima privilegiado durante todo el año, es otro destino turístico de primer orden en Portugal. Funchal es su capital y principal ciudad. Por su situación geográfica, la navegación atlántica en los siglos XV y XVI hizo de Funchal un puerto muy importante. Fue una época de esplendor para Madeira por el comercio de mercancías como el azúcar o el vino, que explica el extraordinario patrimonio artístico y arquitectónico de la isla, con conventos, templos, palacios y casas solariegas o fortificaciones militares. Su naturaleza es exuberante, con sus playas, bosques (el bosque de Laurisilva es Patrimonio de la Humanidad), parques y jardines, o su rica y exótica flora y fauna subtropical.

Mención especial merece el famoso vino de Maderia. En el siglo XVII se introdujo la vid, que produjo abundantes cosechas. Hasta el siglo XVIII, los británicos se encargaron de la exportación del vino de Madeira, de lo que obtuvieron grandes beneficios. Con más de 400 años de antigüedad, en la actualidad el vino de Madeira sigue siendo un icono de la isla y se comercializa con denominación de origen.

El archipiélago de las Azores está situado en el Océano Atlántico, a medio camino entre el continente europeo y el americano. Tiene origen volcánico, al igual que el archipiélago de Madeira, y está constituido por nueve islas: São Miguel y Santa Maria en el Grupo Oriental, Terceira, Graciosa, São Jorge, Pico y Faial en el Grupo Central, y Flores y Corvo en el Grupo Occidental.

El navegante portugués Diogo de Silves descubrió el Archipiélago de las Azores en el Siglo XV. La primera isla fue descubierta en 1427 y desde entonces fueron más habituales las visitas de los barcos portugueses. Las islas, inhabitadas en aquella época, se colonizaron a partir de 1439 con población procedente, sobre todo, de las regiones del Algarve y el Alentejo, aunque en los siglos posteriores las islas recibieron colonos de otros países europeos. Por su situación, los puertos de estas islas fueron punto de escala y aprovisionamiento para galeones en los viajes de exploración y comercio hacía América. Los piratas y corsarios también se sintieron atraídos por la actividad de estas aguas, y por miedo a los ataques piratas se construyeron numerosas fortificaciones, entre las que destacada el histórico castillo de São João Baptista, construido por Felipe II en Terceira, para proteger las naves que venían de América hacia Europa cargadas de ricas mercancías.

En la actualidad, la actividad económica de las Azores se basa en la ganadería, pesca, agricultura, comercio y turismo, pero no un turismo de masas sino de calidad, prestando especial atención a su exuberante y pura naturaleza, ya que este enclave está considerado como uno de los últimos paraísos naturales del mundo, con su vegetación intacta, la posibilidad de avistar delfines y ballenas, paisajes de naturaleza volcánica cubierta de verde, flora y fauna únicas, lagunas azules y verdes o cráteres de volcanes extinguidos.

Además, las Azores poseen un rico patrimonio histórico. Así, en Terceira, su capital, Angra do Heroísmo, es Patrimonio Mundial gracias a su centro histórico renacentista, sus casas de arquitectura tradicional, la Catedral, la Iglesia manierista de Nuestra Señora da Guia y el anexo Museo de Angra, así como el Palacio de los Capitanes Generales.

São Miguel es llamada “la isla verde” por sus grandes praderas y es la isla principal del archipiélago. En su capital, Ponta Delgada, se puede disfrutar de sus monumentos históricos de gran valor arquitectónico, como las célebres Puertas de la Ciudad, el Museo Carlos Machado, sus bellos palacios y mansiones de los siglos XVII a XIX o el Convento y Capilla de la Esperanza. La Caldeira das Sete Cidades (lagos verde y azul), la Lagoa do Fogo, la Ribeira Grande o el Vale das Furnas son otros de sus únicos enclaves naturales. Se podría decir que esta isla ofrece un perfecto compendio de la belleza histórica, natural y paisajística que tienen las Islas Azores.

Ciudades de Portugal (Revista GEO Spain Nº 174)

Ciudades de Portugal - Presentación
 

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